Protegen ecosistema ancestral en Coahuila mediante compra de tierras y agua
Organizaciones ambientales adquirieron derechos hídricos y terrenos en el desierto de Coahuila para detener la expansión agrícola y preservar microorganismos únicos.

Un grupo de conservacionistas ha logrado asegurar una extensión significativa de tierras y derechos de agua en el desierto de Coahuila, con el objetivo primordial de frenar el avance de la agricultura intensiva en la región. Esta intervención, concretada en los últimos meses, busca proteger un ecosistema singular compuesto por pozas, manantiales y humedales que albergan microorganismos con millones de años de antigüedad, considerados piezas clave para entender la evolución biológica.
El sitio, que a simple vista podría confundirse con un oasis común, es en realidad un laboratorio natural de incalculable valor científico. La decisión de adquirir los títulos de propiedad y las concesiones de agua responde a una estrategia para evitar la sobreexplotación del acuífero, una problemática que ha puesto en riesgo la estabilidad ecológica de diversas zonas áridas en el norte del país durante años.
Especialistas señalan que la supervivencia de estos microorganismos depende estrictamente de la calidad y el flujo constante del agua subterránea. La intervención de los grupos civiles busca garantizar que el entorno permanezca libre de pesticidas y fertilizantes químicos, insumos que tradicionalmente acompañan a las actividades agrícolas a gran escala y que podrían alterar irreversiblemente la química de las pozas.
A medida que las autoridades ambientales evalúan el impacto de esta medida, la iniciativa se perfila como un modelo de protección privada en áreas de alta vulnerabilidad. Aunque el desarrollo agrícola sigue siendo un motor económico importante para el estado de Coahuila, la preservación de este ecosistema se ha priorizado bajo el argumento de proteger la biodiversidad única que solo existe en estas formaciones geológicas.
Este esfuerzo se desarrolla en un contexto donde el norte de México enfrenta desafíos climáticos, incluyendo la llegada de fenómenos meteorológicos que impactan la disponibilidad de recursos hídricos. La protección de estos humedales desérticos representa, por tanto, un baluarte contra la degradación ambiental y un refugio para especies que han resistido condiciones extremas durante eras geológicas completas.


